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Artículo sobre la carretera que partirá Serengeti

Desarrollo y ecología chocan en una carretera en Tanzania

Por: Jose Miguel Calatayud | 20 de noviembre de 2011

En mayo del año pasado, ecologistas de todo el mundo se echaron las manos a la cabeza: el Gobierno tanzano pretendía construir una carretera que atravesaría el parque natural del Serengeti, en el norte del país.

El Serengeti -junto con la reserva del Masai Mara en Kenia al otro lado de la frontera- forma un vasto espacio natural de unos 30.000 kilómetros cuadrados. Está formado por bosques, pantanos, cerros testigo y también por las extensas praderas y sabanas que para muchos representan la prototípica imagen de África. Aquí elefantes, cebras, jirafas y ñúes conviven de mejor o peor forma con leones, leopardos, guepardos y cocodrilos. Y éstos son sólo los animales más llamativos de la enorme y variada fauna presente. También hay antílopes, búfalos, jabalíes, hienas, hipopótamos, diferentes clases de monos…

Pradera en el Serengeti
Todas las fotos del post son escenas del Serengeti (Foto: Leon Berlotti / Flickr)

La idea del Gobierno tanzano era construir una vía de unos 480 kilómetros que enlazara las remotas comunidades del oeste del país, cerca del lago Victoria, con la zona costera en el este, donde se encuentra la capital económica, Dar es Salam.Y que atravesaría la parte norte del Serengeti. De hecho, el Banco Mundial dicesobre las razones por las que un tercio de la población tanzana vive bajo la línea de la pobreza: “El alto coste del transporte, particularmente a través de caminos rurales, bloquea el acceso a los mercados y al valor añadido de productos agrícolas necesario para aumentar los ingresos de los pequeños agricultores”.

Las autoridades defendían que la carretera contribuiría al desarrollo social y económico de la región aislada alrededor del Serengeti. Al permitir el transporte de personas y bienes, granjeros y pastores podrían vender sus productos en el resto del país y sería más fácil para el Gobierno ofrecer servicios en zonas hoy remotas. Actualmente, los habitantes del noroeste tanzano deben dar un rodeo de más de 400 kilómetros para dirigirse a Dar es Salam. Pero ecologistas, viajeros y turistas occidentales, junto con organizaciones tanzanas, criticaron el proyecto argumentando que el tráfico que supondría la carretera, por la que circularían camiones y autobuses además de coches, podría acabar con el ecosistema del Serengeti. Además, señalaban que la carretera y este tráfico interferirían directamente con la ‘Gran migración’.

Cada año, unos dos millones de animales protagonizan en este parque la mayor migración de mamíferos terrestres del planeta en lo que es uno de los mayores espectáculos naturales del mundo. Al inicio de la temporada seca en julio, alrededor de 1,7 millones de ñúes, acompañados de cientos de miles de cebras, antílopes y otros animales abandonas las praderas tanzanas del Serengeti y cruzan el río Mara hacia el norte en busca de pastos más frescos.

Es al cruzarlo cuando se producen las escenas más dramáticas, ya que allí aguardan decenas de cocodrilos para intentar darse un festín con estos mamíferos. Los grandes felinos, el hambre, la sed y el agotamiento también se ceban con estos ‘emigrantes’ durante su viaje, pero los supervivientes llegan a la reserva natural del Masai Mara en Kenia, más húmeda y donde en esta época del año les esperan pastos más frescos. Más adelante, a partir de octubre, los ñúes y sus compañeros comienzan el viaje de regreso al Serengeti en Tanzania. Su travesía sirve de reclamo turístico para cientos de miles de personas que cada año organizan safaris coincidiendo con la migración.

“Creo que el desplazamiento de cebras y ñúes entre este gran ecosistema que cubre Kenia y Tanzania debe ser preservada. Creo que la carretera dañaría la ‘Gran Migración’ hasta tal punto que podría convertirse en un hecho del pasado que las futuras generaciones no podrían presenciar”, me comentaba entonces Richard Leakey, afamado conservacionista y paleoantropólogo keniano. Si la carretera se construye, alertaban sus críticos, los animales tendrían que atravesarla durante la migración, lo que sería un peligro no sólo para ellos sino también para las personas y los vehículos que circulan por ella.

Serengeti3
(Foto: Stefan Swanepoel / Wikipedia)

“Cuando aparecieron noticias sobre la carretera, que probablemente destruiría este patrimonio, surgieron espontáneamente protestas en todo el mundo, incluyendo organizaciones ecologistas, gobiernos, donantes de fondos y decenas de miles de individuos”, cuenta David Blanton desde Nueva York. “Y también incluía a miles de personas en Tanzania”. Blanton es uno de los creadores deSerengeti Watch (Vigilantes del Serengeti), una organización internacional dedicada a la protección de este ecosistema. La iniciativa nació en Facebook como ‘Stop the Serengeti Highway’ (Detengamos la Carretera del Serengeti) un mes después del primer anuncio del presidente tanzano sobre el proyecto. Hoy cuenta con más de 44.000 seguidores de todas partes del mundo.

Además, el Serengeti es desde 1981 Patrimonio de la Humanidad de la Unesco,organización que también se ha mostrado contraria al proyecto y que en su momento rechazó el estudio de impacto ambiental realizado por el propio Gobierno tanzano. Esta respuesta internacional sorprendió a las autoridades, que desde un principio han afirmado que la carretera no tendrá consecuencias negativas para el parque.

No vamos a construir una carretera asfaltada a través del Serengeti, la carretera pasará alrededor para aliviar las serias dificultades que sobre el transporte afectan a las comunidades más pobres en la zona del parque”, explicaba entonces en un comunicado Jakaya Kikwete, presidente de Tanzania. “Pido a los activistas medioambientales que reconozcan este hecho y piensen sobre ello, considerar sólo un lado de la cuestión no es lógico”, añadió también en un discurso al respecto.

El Gobierno ha dicho que los 53 kilómetros que sí atravesarían directamente el parque natural serían simplemente un camino de grava que no interferiría con la migración animal. Y también ha señalado que el tráfico en ese tramo estaría muy controlado por los guardas del parque. “El Serengeti es una joya para nuestra nación para la comunidad internacional. No vamos a hacer nada que pudiera dañarlo”, insistía Kikwete.

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(Foto: William Warby / Wikimedia)

Pero las explicaciones y razones del Gobierno tanzano no convencen a sus críticos. “El problema no está en la superficie de la carretera sino en abrir esa zona al tráfico rodado de camiones, autobuses, furgonetas… justo en la zona de paso más crítica de la ‘Gran migración’”, afirma Xavier Surinyach. “Sería la ruina de ésta y conllevaría la ruina de todo el ecosistema; asfalto o grava es exactamente lo mismo”.

Xavier Surinyach, viajero empedernido y fotógrafo aficionado, ha estado en varias ocasiones en el lugar y es el líder de la rama española de la organización Serengeti Watch, presente en Facebook como Amigos del SerengetiÉl recuerda que hay sobre la mesa alternativa para construir una carretera que bordee el parque por el sur. Se trata de una propuesta del propio Banco Mundial y de la Sociedad Zoológica de Fráncfort (FZS, en inglés), que financia y colabora estrechamente en la administración del Serengeti y también se ha mostrado muy crítica con el proyecto. Según la FZS, esta vía alternativa “serviría a cinco veces más gente que la proyectada (por el Gobierno) y sería igual de útil para conectar los mayores centros regionales”.

Las autoridades tanzanas han rechazado este plan e insisten en seguir adelante con el proyecto original. Según Surinyach, “lo que ocurre es que hay compañías mineras que tienen la concesión sobre terrenos en la zona occidental del Serengetipero que están pendientes de tener una buena red de carreteras para empezar sus actividades”. Y comenta también que el Gobierno quiere explotar minas en el lago Natrón, al este del Serengeti, y que Uganda y Tanzania están colaborando para dar al petróleo ugandés una salida directa desde el lago Victoria a la costa a través de territorio tanzano, lo que también prevería una línea férrea. “El Gobierno de Tanzania es soberano y tiene la última palabra, pero el mundo en general tiene un interés colectivo en preservar el Serengeti, ya que es una de las mayores áreas naturales que aún quedan en nuestro planeta”, añade David Blanton de Serengeti Watch. “El Serengeti es un icono y un símbolo de los Patrimonios de la Humanidad y perderlo disminuiría nuestras esperanzas para ser capaces de proteger otros patrimonios que aún quedan”.

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(Foto: Calle v H / Flickr)

Por el momento, el Gobierno tanzano ha confirmado que va a seguir adelante y que se comenzará a construir durante este año fiscal 2011-2012, según recogió a finales de septiembre el periódico tanzano Daily NewsEste medio citaba a gente de la zona satisfecha por las oportunidades que creen les traerá la nueva carretera. “La conservación del Serengeti es muy importante pero creo que las necesidades de las personas merecen la misma atención”, me decía también el año pasado Madaraka Nyerere, columnista, promotor turístico e hijo del primer presidente tanzano, Julius Nyerere.

Nyerere me comentaba divertido el ejemplo de los habitantes de un poblado en el Serengeti, a quien las autoridades obligaron a retirar antenas parabólicas de sus casas “porque no encajaban con la percepción de los turistas que iban de safari”. “Creo que algunas de las objeciones contra esta carretera podrían estar influenciadas por los mismos sentimientos”, concluía entonces Nyerere, con quien no ha sido posible contactar para este artículo.

Y tú, qué crees que debe pesar más, ¿el desarrollo de comunidades pobres o la protección del medio ambiente? ¿Debemos respeta la decisión de un Gobierno democrático para desarrollar su territorio o los grandes ecosistemas como el Serengeti pertenecen a toda la humanidad y todos tenemos voz y voto?